Ayer decidí dedicar la tarde del domingo al consumo de servicios VOD (Video On Demand) aderezados con sofá y manta.  Este tipo de servicios de transmisión en streaming ofrecen una enorme ventaja respecto al consumo tradicional: me permiten elegir que contenido ver, cuando y como quiero verlo.

El pasado viernes tras una conversación de oficina, surgió el debate sobre el último documental de moda de Netflix: ‘El dilema de las redes sociales'.  Así que éste fue mi punto de partida. Mientras el reportaje hacia su propia reflexión sobre cómo la tecnología nos conecta y nos controla al mismo tiempo, yo iba navegando simultáneamente por mi smartphone buscando conceptos, ideas y opiniones al respecto. Y como el propio reportaje demuestra, una búsqueda me llevó a otra (con la finalidad de mantenerte el máximo tiempo conectada) y un documental me llevo a otro (en este caso 'El Gran Hackeo' sobre el escándalo de Cambridge Analítica).

Es curioso como a raíz de ese momento, las sugerencias que Netflix me realizaba estaban lejos de las series o películas que hasta ahora "consideraban" de mi interés. Y pasaban a ofertarme un gran abanico de series y documentales tecnológicos, de ciencia ficción basado en la tecnología.

Es entonces cuando me surgió la duda, ¿Los algoritmos estaban analizando mis intereses o los estaban orientando?;

De ahí que me haya propuesto el objetivo de "entender", en la medida de lo posible, los algoritmos que en internet gobiernan y condicionan nuestras vidas más allá de la red de redes. 

¿Qué es un algoritmo?

Un algoritmo es una fórmula matemática que ante un estado inicial y ciertas entradas produce una salida. Esto, aplicado a la informática, se entendería como el conjunto de instrucciones que describen el procedimiento a seguir para obtener un resultado determinado y especifico.

Gracias a los smartphones las personas generamos gran cantidad de datos para procesar. Ahí es donde entra en juego el Big Data, que es, a grosso modo, el análisis de la macroinformación que los usuarios de Internet generamos. La sinergia entre ambos, sin duda, ha revolucionado el sector.

¿De dónde sacan los algoritmos la información?

«Cuando un producto es gratis, el producto eres tú.», esta frase resume perfectamente de dónde sacan nuestra información personal, de las acciones que realizamos: Cada vez que nos registramos en una web, descargamos una app, buscamos información en internet, damos un “like” en una red social, encendemos las luces en nuestra smarthome o vemos un anuncio en nuestro smartphone vamos dejando un rastro que las compañías analizan y comparten entre sí para hacer negocio. 

El ser humano se convierte entonces en materia prima de las tecnológicas.

Buenas prácticas y transparencia

Si el código de conducta que guió a Google durante mucho tiempo fue el “Don’t be evil”, en ARANOVA lo tenemos siempre presente y apostamos por usar buenas prácticas en nuestros clientes, con transparencia en el tratamiento y procesamiento de datos.

Usamos nuestro conocimiento para proteger los contenidos de nuestros clientes de servicios y redes que tratan de usarlos sin su consentimiento, porque son sus activos.

Y aunque también usamos algoritmos, big-data, inteligencia artificial para el análisis y procesamiento de datos, el fin es facilitar al cliente y a sus usuarios la toma de decisiones.

Nada es igual para todos/as

Al principio de Internet, cuando se accedía a una página web, todas las personas veían la misma página y los mismos contenidos. Ahora los algoritmos nos conocen, crean nuestro "perfil" y muestran lo que necesitamos o queremos en ese momento, ofreciéndonos información más relevante y persuasiva. Esto nos ahorra tiempo, pero también puede limitar nuestras libertades. Ya no elegimos lo que vemos, sino que se nos clasifica, se nos analiza y elegimos sólo entre un espectro más pequeño de opciones hiperpersonalizadas. Un algoritmo ha decidido por nosotros, nuestras aspiraciones, decisiones y experiencias están cada vez más influidas por él.

Y eso no es necesariamente negativo ya que nos ayuda a decidir. El problema real es cuando el fin no es ayudarnos “objetivamente” a decidir, sino cuando tratan de dirigir nuestra decisión, coartando nuestras libertades.

Las grandes empresas Tecnológicas ¿Eligen por nosotr@s?

Los algoritmos de recomendación son un medio muy efectivo de publicidad y marketing, son capaces de “viralizar” contenidos y “decidir” si una nueva canción o una nueva serie será un éxito o pasará desapercibida entre miles o millones de opciones.

Los algoritmos que dan visibilidad a nuestras publicaciones en redes sociales, priman que cedamos los contenidos que generamos y que usemos más tiempo ciertas aplicaciones o redes sociales, porque los usuarios somos su mercancía, la que venden a las empresas anunciantes.

Conclusión

Está claro que las personas no somos totalmente libres cuando utilizamos Internet y nuestra privacidad no está garantizada. Sirva este post para colaborar, aunque sea con un bit en una inmensidad de datos, con la concienciación individual y ayudar a reflexionar sobre estos temas.

Para finalizar, me hago eco de este fragmento del libro “¿Libres o vasallos? El dilema digital” de  Aina Fernández i Aragonès y Albert García Pujadas
“Debemos empoderar tecnológicamente a las personas, para que puedan tomar decisiones conscientes y aprovechar la parte positiva que promete el mundo digital, atenuando sus riesgos, y construir el mundo que queremos”

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Belén Gimeno, CDO - Estrategia y comunicación online

Diplomada en Trabajo Social con Postgrado en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales y amplia experiencia en la gestión de redes sociales, desarrollo de estrategias de comunicación y marketing.